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La palabra cuenca proviene del latín concha, y para efectos del territorio se refiere a un espacio geográfico rodeado de alturas, donde el agua producto de los escurrimientos de lluvia y afloramientos de agua subterránea, fluyen hacia un mismo río, lago o mar. En este sentido las cabeceras de cuenca son las áreas geográficas donde “nacen” los ríos y arroyos que integran una cuenca, o bien las áreas donde se realiza la función ecológica de captación de agua.
Por lo tanto, la cobertura forestal en las cabeceras de cuenca es muy importante para la captación y almacenamiento de agua, pues se ha demostrado que los suelos forestales absorben 4 veces más agua de lluvia que los suelos cubiertos por pastos y 18 veces más que el suelo desnudo. Además un suelo sin cobertura vegetal se erosiona fácilmente, con lo que pierde nutrientes y capacidad de albergar vegetación. Es por ello que se requiere frenar el proceso de deterioro ocasionado por el cambio de uso de suelo de bosque (o monte) a pastizal, así como los incendios forestales que además de facilitar el arrastre de suelo en la temporada de lluvias, reducen la superficie forestal natural.
Aunado a ello, el uso indiscriminado de agroquímicos, desinfectantes, artículos de limpieza en el hogar, desechos de animales estabulados, residuos sólidos urbanos y compuestos químicos de industrias, que se liberan en las cabeceras de cuenca, contaminan el agua dejando cada vez menos agua limpia disponible para el consumo humano y la continuidad de procesos ecológicos esenciales para nuestra propia subsistencia.
En la JIRA se tiene la convicción que para frenar estos procesos de deterioro de la cuenca, se requiere empezar por las zonas de captación de agua atendiendo a la falta de una propuesta de mejor manejo para los recursos naturales a través del Programa de Microcuencas Prioritarias, pero también se requiere establecer una nueva relación entre los habitantes de éstas zonas y los usuarios del agua en las partes bajas de la cuenca. Para ello se establece como una línea de acción dentro de esta estrategia, la instalación de mecanismos compensatorios por el servicio ambiental hidrológico.
Además, se propone la instalación de un proceso para conducirlo hacia el manejo integrado del fuego en el ámbito de la JIRA, como mecanismo para reducir los impactos negativos por la presencia de incendios forestales en las áreas con cobertura forestal dentro de las cabeceras de cuenca.
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